ECONOMÍA.
11/6/2005
Escasa la confianza en cajeros
digitales Solamente Colombia y Chile utilizan estas modernas
máquinas
PARÍS (France Presse).— Para frenar el
fraude bancario, los fabricantes de cajeros automáticos apuestan por
la biometría y las tecnologías sin contacto, pero los temores que
suscitan estas nuevas opciones entre los consumidores frenan su
comercialización.
El fraude bancario se ha vuelto muy
sofisticado. La última técnica utilizada para el robo en los cajeros
consiste en la copia de los datos de la tarjeta (nombre, apellidos,
número de tarjeta, código secreto, caducidad, etc.) a través de
falsos lectores instalados en las unidades. Varias empresas como
NCR, líder mundial del mercado o Diebold, concentran sus esfuerzos
en dos ejes: la protección de los datos de la tarjeta y el esfuerzo
de los mecanismos de autentificación de la información personal de
los usuarios en sus cajeros.
Ambas empresas han apostado por
las tecnologías de reconocimiento biométricas como una posible
solución para acabar con estos robos y la utilización fraudulenta de
los datos.
Uno de los prototipos consiste en la introducción
de la tarjeta bancaria en el cajero automático de parte del usuario
y, posteriormente, una lectura de huellas digitales en un lector
especial.
Otro de ellos se contenta con leer la tarjeta de
crédito a distancia, con un espejo especial.
Otros funcionan
por los ojos de las personas: éstas se acercan a un dispositivo del
cajero el cual se guía por el iris para el reconocimiento de la
identidad.
“Las tecnologías están disponibles, pero el
principal problema continúa siendo la colaboración confiada de los
usuarios, ya que no les resultan demasiado seguras”, explica Paul
Race, director de Marketing de NCR.
Hasta ahora, según
algunos informes, sólo dos países han comprado cajeros automáticos
equipados con un sistema de reconocimiento digital: Chile, “donde la
biometría ya forma parte de las costumbres”, y Colombia, “a petición
de los agricultores, que no quieren tener
tarjetas”.
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